5 dulces poblanos que conocías y que debes de probar

El estado de Puebla además de ser conocido por sus tradiciones y sus sabores únicos dentro de su gastronomía típica también es famosa por los distintos dulces, hechos ahí de manera artesanal, los cuales vienen en distintos tamaños, formas y sabores. En este artículo de a continuación, te presentamos 5 dulces originarios de Puebla que no conocías y que debes de probar cuando nos visites:

Molletes Poblanos

Aunque el nombre nos remite al popular platillo conocidos por todos, estos molletes poblanos son muy distintos a los que conocemos. Su preparación esta hecha a base de pequeño pan (de apariencia similar a la concha), relleno de crema y glaseado con dulce de pepita.

Este dulce tradicional se da en conjunto con la temporada de chiles en nogada, por lo que los puedes encontrar desde julio hasta finales de septiembre.

Imagen por: eat&meet.mx

Muéganos Poblanos

Si tú ya habías oído de los muéganos y probado alguno, olvídate de esos porque esta versión es más bien parecida a un dulce de leche con una textura suave.

Su receta lleva harina y cubierto con piloncillo y canela y su origen se remota al Convento de Huejotzingo aunque, de acuerdo con el Diccionario Enciclopédico de la GastronomíaMexicana, también se puede encontrar en Tlaxcala.

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Gallitos

Los Gallitos son otro típico dulce de puebla que debes de probar. Son muy coloridos y están elaborados jamoncillo y dulce de pepita.

Su venta y elaboración se da en octubre y noviembre, acercándose la fecha de Día de Muertos para ser usados en los altares y ofrendas de cada familia poblana.

Además de la figura de gallito, tradicional de este dulce y que le da el nombre, también se suelen hacer de diferentes formas y colores.

Imagen por: todopuebla.com

Borrachitos

Populares entre residentes y visitantes, “Los Borrachitos” sin duda son el postre típico más famoso dentro de este estado.

Dentro de su receta lleva harina y están rellenos de una exquisita crema con piquete y espolvoreados con azúcar, que le terminan dando forma a esta gomita azucarada.

Su variedad de sabores incluye fresa, limón, piña y rompope, siendo estos los más comunes que compran todo aquel que visita Puebla.

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Tortilla de Santa Clara

El origen de este dulce se remota al Convento de Santa Clara durante la época colonial.

Esta deliciosa galleta rellena de dulce de pepita de calabaza, tiene una preparación bastante sencilla, ya que, después de hornearse la galleta, se le rellena con un poco de dulce de pepita, el cual, al solidificarse, adquiere una apariencia similar al glaseado, así para que pueda disfrutarse en compañía de tu familia o amigos.

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Sin duda que Puebla es rica es gastronomía, tradiciones y elaboración de dulces artesanales, ¿Cuál es el que probarás cuando nos visites?

Las ofrendas de Huaquechula, Patrimonio de Puebla

Una de las expresiones más trascendentales del año para la cultura mexicana es el Día de Muertos, festividad que tiene sus orígenes desde la época prehispánica en la cual se honra a nuestros seres queridos fallecidos.

En la época prehispánica el culto a la muerte era uno de los elementos básicos de la cultura, cuando alguien moría era enterrado envuelto en un petate y sus familiares organizaban una fiesta con el fin de guiarlo en su recorrido al Mictlán. De igual forma le colocaban comida que le agradaba en vida, con la creencia de que podría llegar a sentir hambre.

La celebración del Día de Muertos se lleva a cabo los días 1 y 2 de noviembre, ya que esta se divide en categorías: de acuerdo con el calendario católico, el 1 de noviembre corresponde a Todos los Santos, día dedicado a los “muertos chiquitos” o niños, y el día 2 de noviembre a los Fieles Difuntos, es decir, a los adultos.

En nuestro estado, existe una tradición que se ha ganado la reputación como Patrimonio Cultural de Puebla y que cada año hace que cientos de visitantes caminen curiosos por las calles de Huaquechula. Cada altar ofrece ofrendas que oscilan entre los 30 mil y 80 mil pesos en su fabricación, entre los materiales y la comida que se ofrece a todos los visitantes.

México desconocido

Los altares se conforman de platillos tradicionales, dulces y guisos que habitualmente prefería el ser difunto. Los tres niveles representan: el plano terrenal, el cielo y la cúspide celestial, nivel en el que se coloca un crucifijo o alguna representación de este plano para los familiares.

Las puertas de las casas se abren para señalar el momento en que es posible visitar las ofrendas. Es costumbre presentarse con alguna veladora que se coloca al pie del altar, hacer una breve reflexión respetuosa o elevar una plegaria por el difunto. Una vez que el visitante se dispone a salir, el dueño de la casa le invita a “echarse un taquito”. Se estilan el mole y los frijolitos caldosos acompañados de pan blanco y champurrado o chocolate; a veces tamales de masa, arroz o alguna variante del guiso con carne de puerco, dependiendo de las posibilidades económicas de los anfitriones.

Aunque este año no se permitirá el acceso al turismo como tradicionalmente se hacía, en el municipio de Huaquechula se colocarán 36 altares monumentales como parte de la temporada del día de muertos y éstos serán dedicados a las personas fallecidas a causa de la COVID-19, siete de ellas en Estados Unidos y dos en el municipio.

Huaquechula se ubica entre la Sierra Mixteca y el volcán Popocatépetl, a 56 km del suroeste de la ciudad siguiendo la carretera 438D.

Desmitificando al chile en nogada — Menú Acapulco

A principios del mes patrio el escritor Enrique Ortiz (Tlatoani Cuauhtemoc) hizo un hilo de twitter en el que aclara varios de los mitos que se han creado en torno al platillo insignia de la Patria mexicana, en este publicación los condensamos para ti.

MITO: Fueron creados para Agustín de Iturbide

El hilo abre con la aclaración del quizás el mito más importante en torno al chile en nogada, pues nuestro tuitero refiere a que la receta de los chiles no fue creada para la visita del Emperador de México el 27 de septiembre de 1821, sino que ya estaba contenida en un recetario de más de 100 años.

Lee los demás mitos en Menú Acapulco, dando clic aquí.

Talavera mexicana, Patrimonio de la Humanidad

La talavera es un tipo de mayólica (loza con esmalte metálico, fabricada antiguamente por los árabes y españoles, que la introdujeron en Italia y posteriormente a México) que se produce desde el siglo XVI en las zonas de Puebla y Tlaxcala, siendo esta un ícono representativo de la ciudad de Puebla, estando presente en iglesias, conventos, fuentes y vajillas con sus característicos colores azul, amarillo, negro, verde, el naranja y malva.

El proceso para la fabricación de la talavera parte de la mezcla de dos tipos de barro, que solo se dan en la región de Puebla y Tlaxcala y que le dan la composición que este material requiere para ser trabajado. Debe elaborarse a mano; el vidriado de los artículos elaborados contiene estaño, plomo y zinc, y la base, la parte no visible que toca la superficie, no es vidriada y expone el color terracota de la arcilla, además de tener tener inscrito el logotipo de la casa fabricante o las iniciales del artista y la ubicación de la fábrica en Puebla.

La talavera se utiliza principalmente para utensilios de uso común tales como platos, jarrones, vasijas, floreros, lavamanos, artículos religiosos y decorativos. En parte, una importante cantidad de talavera fabricada se destina a la decoración interior y exterior de edificaciones en México en forma de azulejos, sobre todo en la ciudad de Puebla.

La cocina poblana es uno de los emblemas más representativos en la decoración con talavera, que va desde los azulejos que decoran los muros y tarjas hasta los platos y utensilios de cocina. Las antiguas cocinas conventuales son las más representativas de estas cocinas, pues implementan muchos diseños en talavera en su decoración y en los detalles de esta.

Durante el XIV Comité Intergubernamental celebrado el 11 de diciembre de 2019 en la ciudad de Bogotá, Colombia, la UNESCO declaró que los procedimientos de fabricación, decoloración y esmaltado de este tipo de mayólica aún sigue realizándose como en el siglo XVI, de manera artesanal y con muy pocas modificaciones a dichas técnicas desde sus inicios en tierras poblanas.

Esta denominación establece un vínculo cultural para mantener viva la tradición. Además de conservar y convertir a la entidad de Puebla en un espacio lleno de historia, cultura y legado artesanal.

La cemita, la joya de la corona poblana

También conocida como “cema”, la cemita sin lugar a dudas es el platillo más importante y popular dentro de la extensa gastronomía poblana, dejando muy atrás al mole y a los chiles en nogada, probablemente por su preparación que es mucho menos complicada, su precio más accesible y por supuesto su sabor.

La base de esta receta es claramente una herencia de España y familia de dos variedades de pan que durante la Nueva España eran entregados en tributo a la corona española por parte de la ciudad de Puebla: un pan salado largo y duro y un panecillo hueco muy similar al baguette francés, que se popularizó en la intervención francesa contra México.

Estos dos panes, hechos para poder conservarse en buen estado y ser consumidos en los largos viajes de navegación, pues estos podían durar de entre 4 a 8 meses. Se elaboraban con diferentes clases de harina de Atlixco, en ese entonces conocido como el “granero de México”, municipio que junto con Puebla, San Martín Texmelucan, Cholula e Izúcar de Matamoros aún conserva la tradición de la cemita.

La cemita con dicho nombre surge a mediados del siglo XIX, en coincidencia con la consolidación de los talleres de cerámica de talavera, la industria textil y la producción artesanal de vidrio en el Valle de Puebla. Su nombre tiene relación con el pan sin levadura de origen judío (semita) producido en España por la población judío-española desde el Imperio Romano. Puebla enviaba como tributo a la corona española en Madrid varias toneladas de panes seis veces al año, para así abastecer sus tripulaciones de altamar en los océanos Atlántico y Pacífico.

Aunque los ingredientes pueden variar dependiendo del lugar donde se preparen, la base sigue siendo la misma; dos trozos de pan con ajonjolí que tienen en medio carne, verduras y quesos dependiendo del gusto, pero eso sí, siempre con los ingredientes desbordando el pan. Esto la hace aún más agradable al público ya que se puede ordenar sin ciertos ingredientes que no podemos o simplemente no queremos comer.

El precio también cambia dependiendo de dónde se compren pero el promedio oscila entre los cuarenta y cincuenta pesos mexicanos; nada mal para ser un platillo que, como ya mencionamos antes, tiene todos sus ingredientes saliéndose del pan. Gracias a eso se convierte también en un alimento muy completo para las personas que tienen poco tiempo para comer y necesitan hacerlo rápido.

Por último pero no menos importante, el sabor. Aunque a veces pueda parecer una combinación un poco seca la verdad es que gracias a la verdura pasa a ser un platillo fresco y agregándole por supuesto el sabor del queso y la carne de preferencia termina siendo un platillo totalmente al antojo por lo que puedes estar seguro de que te va a gustar.

¿Dónde comer cemitas en Puebla?

Cemitas “Las Poblanitas” Del Carmen

Estas son de las más conocidas de Puebla y unas de las más tradicionales, el local más famoso es “Las Poblanitas” y es muy fácil identificarlas ya que siempre hay una larga fila para ordenar. Con más de 28 años de existencia, “Las Poblanitas” tuvo su inicio en el Mercado “La Victoria”, bajo el mando del matrimonio Meza; sin embargo, en 1987, el negocio fue traslado a su sede actual, en el Mercado del Carmen.

La mejor recomendación en este lugar es la cemita de puerco, además de que es una de las más solicitadas por los clientes.

Mercado de los sabores poblanos

La dinámica del Mercado de Sabores Poblanos es similar a la de un foodcourt de una plaza comercial, se tiene la libertad de elegir dónde comer sus alimentos. Llegar a este mercado es disfrutar de todos los olores y sabores de la cocina poblana tradicional, básicamente encontrarás de todo aquí; sin embargo cuando de cemitas se trata la gente recomienda “Cemitas Alex” quienes cuentan con buen sazón, precios accesibles y servicio rápido. Si visitas este mercado también podrás disfrutar de Wi-Fi gratis.

Cemitas Lupita

Para algunos poblanos son de las mejores cemitas de la ciudad. Están un poco retirados de Puebla Capital (ubicados en Cuautlancingo), pero en ellos resalta mucho la limpieza y amabilidad de su servicio, los ingredientes son de primera calidad y la carne carne es muy magra, casi no tiene grasa.